miércoles, 3 de noviembre de 2010

Os cuento un secreto:

a veces, si me duermo rápido sin darme cuenta de que caigo en el sueño, me despierto de repente, con miedo, con un miedo atroz; es como si mi organismo durmiera pero mi cerebro no lo hiciera. De repente se despiertan ambos de golpe y mis miedos más primarios hacen que me sienta como un niño pequeño y desvalido. Y es entonces cuando abrazo a quien tengo al lado y le daría todo mi amor y todo mi sexo a cambio de que me cuidara.

[Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo]

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